EL EX TENIENTE GONZALO SEGURA PONE FIRME A LA “IZQUIERDA” INSTITUCIONAL ESPAÑOLA

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REDACCIÓN CANARIAS SEMANAL

En un artículo publicado el pasado domingo, Luis Gonzalo Segura, el ex teniente del Ejército español que fue expulsado del mismo después de denunciar a través de varios libros de su autoría la corrupción en la cúpula castrense, expresaba su amarga decepción con la “izquierda” política española por sus posicionamientos en relación con la venta de bombas y corbetas a la monarquía feudal saudita.

“Como si una bomba de precisión hubiera caído por sorpresa y hubiera estallado. Caos, shock, sangre, heridas, astillas, miembros amputados, cuerpos despedazados, humo. Destrucción y muerte. La Izquierda se desangra sin remedio en los astilleros de Navantia, merodea asfixiada, conmocionada, completamente desorientada entre la densa humareda que dejan las bombas y el zumbido que revienta los oídos. No ve, no oye. Languidece, puede que para décadas, víctima de cuatrocientas bombas de precisión, cinco embarcaciones militares, seis mil puestos de trabajo, diecisiete mil civiles assinados, diez mil heridos, más de veinte millones de personas en riesgo de hambruna, difteria y cólera. La mayor catástrofe humanitaria del planeta a día de hoy, Yemen, y el mayor genocida actual, Arabia Saudí” .

En contra de lo que se pudiera intuir, el ex teniente no se estaba refiriendo al PSOE. Y para dejar claro hacía quienes dirijía su dedo acusador, agregó:

“No hablo del PSOE. El PSOE está muy vivo. Siempre lo estuvo. Y nunca fue Izquierda. Si acaso, derecha moderna, el ala reformista del Régimen que, por otra parte, ya existía durante el franquismo. Ya saben: Felipe González y Juan Luis Cebrián. Los menos franquistas entre los franquistas. Los franquistas con chaqueta de pana, Gas Natural y Star Petroleum. Los franquistas en esencia de formas modernas que exhuman al fiambre porque les incomoda, pero dejan intactas las Fuerzas Armadas, el gran bastión franquista de nuestra sociedad, porque en el fondo todo es una sobreactuación” .

Y para quien lo haya olvidado, el ex militar citaba expresamente los jalones que los socialdemócratas españoles han ido dejando tras sí a lo largo de los últimos 40 años:

“Del sí pero no, de OTAN, Monarquía, GAL, privatizaciones, recortes, Troika, Botín y el Santander, la Iglesia y lo que se tercie. De todo lo que se supone que aborrecen, pero después terminan adorando. Del republicanismo borbónico, que ya es decir. De impedir que se investigue a Juan Carlos y Corinna, de ahogar a los denunciantes de corrupción, de traicionar a los familiares víctimas del franquismo, de llevar en los genes la república federal y aplicar el 155 con los palos incluidos. De nombrar ministro del Interior a quien [Marlaska] ha generado cinco condenas a España por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos… .

Quien realmente, según el exmilitar se desangra con el “asunto Navantia” es la que él había considerado, al parecer, “la verdadera izquierda”, y en la que había llegado confiar:

“Quien se desangra en los astilleros de Navantia es la Izquierda. La verdadera Izquierda, la que de verdad fue oposición al franquismo, la que fue apaleada, torturada, violada y asesinada. La que llena las cunetas de cadáveres, la que fue exterminada en Badajoz o en la carretera Málaga-Almería. Y en centenares o miles de sitios más. Son Kichi, los sindicatos, Podemos, Anticapitalistas, Izquierda Unida, Pablistas, Errejonistas… Todos. Y lo escribo con el enorme pesar que me genera ser Izquierda, sentirme Izquierda. Llevarla en mi ser. Porque algo de mí también ha quedado amputado en Navantia con todo esto. Y porque nos encontramos ante la mayor tragedia humanitaria del Planeta y ante tamaño infierno solo existe oponerse, dimitir, romper un partido o irse a casa. Pero nunca asumir” .

El artículo concluye, haciendo referencia al falso dilema que se ha planteado esa supuesta “izquierda”:

‘Trabajo es trabajo’ para los Borbones que llenan los bolsillos con la muerte ajena, que a base de muerte han sostenido durante generaciones su poder y por la gracia de un genocidio hoy gobiernan. Pero no para nosotros. Aunque sea por solidaridad, por simpatía, por las víctimas franquistas y sus familiares, por el trabajo solidario con esos migrantes a los que les caen esas bombas de precisión, que según los socialistas, y ahora mismo me dan ganas de vomitar, no serán peligrosas porque de tan precisas que son no matarán niños. Como si el problema fuera la precisión de las bombas y no la perversidad, crueldad, vileza y depravación de los que las arrojan”.

‘Trabajo es trabajo’ para las empresas alemanas que estuvieron explotando a los judíos durante el exterminio. Para Volkswagen, Bayer, Siemens, Bosch, Deutsche Bank, Krupp. Pero no para nosotros. Nosotros no somos como ellos…

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