Catalunya Vs España: La farsa nacionalista para confundir, despistar y oprimir.

Cuando lo que se debería discutir en este país son cuestiones económicas y sociales, cuando resulta  que la izquierda plural tiene soluciones tanto económicas como sociales que sirven tanto para el estado español como para el griego o el portugués,  pues resulta que a los nacionalistas,  españoles y demás tribus ibéricas,  se les ha ocurrido despistar la intención de sus políticas antisociales armando un circo de banderas y lemas trasnochados.

En Catalunya se reunen  cientos de miles de personas para pedir la independencia,  al día siguiente le piden a España cientos de miles de millones para pagar sus deudas.  Esto no se entiende.  Hoy,  seis mil personas en Barcelona,  dicen que Catalunya es España.  Para estas gilipoyeces folclóricas se reúne a la gente,  no para intentar parar la que se avecina,  que no es chica.  En Madrid se despilfarra el dinero que nos quitan a los empleados públicos para identificar LA PATRIA CON EL EJERCITO.  Ese ejercito que ha conseguido que en Afganistán se trafique más heroína y se trate igual a las mujeres que antes.

El circo en el que la derecha ha convertido este país en pocos meses es terrible.  Al Gobierno le crece la nariz,  como al de Zapatero,  cuando el tal Beteta dice que con los días de AP que le quitan a los empleados públicos se ahorran más de dos mil millones en dos años,  porque no se contratan interinos ni eventuales,  ¡pero si los días de AP  ni las Vacaciones las cubre nadie!.  A el Sr. Mas le crece mucho más la napia  cuando habla de independencias y a los pocos días se reúne y no chista ante Borbones y Rajoyes,  o les dice a los ciudadanos que hay que  “apreciar los productos de casa” y a pensar “qué hay y quién hay” detrás de cada compra”.  Como si los ciudadanos tuvieran el bolsillo  para patriotismos,  hoy el patrioterismo este es sólo para pudientes,  primero logren ustedes que lleguemos a final de mes y luego hablen de ayudar al de casa.

Desde la racionalidad creemos en el estado federal igualitario donde los derechos históricos no existan,  donde las subvenciones  a algunas regiones sean en función de preservar la igualdad de oportunidades y donde las transferencias tengan una lógica,  porque al final por querer ser iguales en lo superficial no lo somos en lo importante.

El nacionalismo es un sarampión para la humanidad,  una enfermedad infantil,  según Einstein.  Y ahora en este mísero país en el que vivimos es también una oportunidad para despistar la atención,  confundir, enfrentar y aprovechar para oprimir.

No debemos caer en ese juego,  nos estamos jugando mucho.  Es una pena que una parte de la izquierda si lo haga….

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