A un año de mi nueva vida.

Hace poco más de un mes he cumplido un año de regreso a mi tierra.  ¿Soy un hombre felíz?   Pues resulta que no.

He llegado aquí y me he encontrado un trabajo placido, y como todos los trabajos plácidos,  dejan de serlo porque a falta de problemas, compañerismo imperfecto, vamos a considerarlo así.

He llegado aquí,  sacando a mi pareja de su trabajo,  y me he encontrado que trabajar  es como encontrar petroleo en Israel. O que la oficina del paro es un sitio inservible para buscarte trabajo y hasta para darte información. Se limitan a darte fotocopias de páginas web.

He llegado aquí y he visto que la cesta de la compra es carísima,  y eso que entre el IVA y el IGIC hay una diferencia de 11 puntos. Que la economía sumergida es enorme y que pagamos impuestos unos pocos.

He llegado aquí y me he encontrado sólo,  después de 22 años,  tus compis,  casi tienen nietos,  no conoces a nadie,  ni  nadie te conoce,  los que se acuerdan de ti te conocen como lo que fuiste no como lo que el tiempo y tus asuntos te han hecho.

He llegado aquí y me he encontrado a gente que te pide que le compres en el Super, “porque se han quedado sin dinero”,  sal, huevos….. o puestos de Cáritas para que entregues comida.

He llegado aquí y he visto que cierran  Escuelas Rurales porque se quedan con uno o dos alumnos menos que el ratio y fuerzan a los padres a llevar a sus pequeños de Primaria a muchos kilómetros de distancia. También que hay problemas para que nuestros hijos tengan los libros gratis en Primaria.

Me encuentro con que hay políticos extremadamente sinvergüenzas, como el Presidente del Cabildo de El Hierro,  que para protestar por el deficiente transporte marítimo  paraliza la salida de turistas de los ferrys y viaja de polizón en ellos o denuncia a los científicos porque hablar de los movimientos sísmicos perjudica “gravemente a los empresarios  y su actividad económica”.

He llegado aquí y he comprobado que la economía y la vida en general está controlada por los políticos y sus influencias,  más que en ninguna otra parte,  porque una cosa es que planifiquemos la economía y otra es que digamos quien trabaja y quien no,  quien emprende y quien no, o que todo esté supeditado a la burocracia  y el control político.  Aquí el cooperativismo es casi un insulto.

He llegado aquí y he visto que no importan las zonas verdes,  los carriles bici, que lo que importa es que los comerciantes tengan zonas de aparcamientos gratis   para que la gente consuma a destajo. Resulta que la gente no consume porque está en paro o porque cada vez cobramos menos,  no porque no haya aparcamientos.

He llegado aquí y me doy cuenta que una vez más me he equivocado.  Como dice una pintada del Blog del profe,  Juan Torres,  “Mi vida es la poya”.

He llegado aquí y me he dado cuenta que el clima no lo es todo,  y que en Aragón  se “socializa muy bien”,  a pesar del frío en invierno y el calor en verano.

He comprobado que ser patriota es una enfermedad,  algo que ya pensaba pero que no había  constatado.

Bueno,  todavía hay tiempo de rectificar o de que las cosas por aquí cambien. El único que ha notado el cambio es el “pequeño”,  que saca muy buenas notas. Quizas sea el alisio.  Quizás sea que lo hace por volver.

Si me dais consejos os lo agradeceré. Salud y República.

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2 comentarios

  1. Amigo, consejos no, porque no soy quién. Sí que quiero desearte lo mejor y entiendo perfectamente tu desazón. Canarias hoy es una sociedad muy interiorizada y con muchas redes de amiguismo. Sin embargo, hay cosa buenas. Tengo un amigo catalán por el norte de Tenerife, al que voy a ver de vez en cuand,o y me cuenta las mismas cosas que tú cuentas, y se cabrea también como tú, pero dice que no lo cambia por nada.
    Un abrazo

    Salud y República

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