El patrioterismo no es serio Mariano.

¿Ustedes se acuerdan de Juanito Muhlegg?  Era aquel esquiador alemán que se nacionalizó español y se adscribió a la  Federación Murciana de esquí.

– Fue expulsado del equipo alemán de esquí de fondo en 1995 tras muchos problemas, desde sus acusaciones a su entrenador de que le “dañaba espiritualmente” hasta excentricidades como su obsesión por llevar encima agua bendita.

– Dio positivo por darbeopoetina, una especie de EPO que en su época se consideraba indetectable.

– El rey Juan Carlos le felicitó personalmente tras sus éxitos (dos medallas de oro en Salt Lake  de las cuales fue desposeído), aunque después de lo del doping, se suspendió sine die un encuentro que iba a celebrar el esquiador y el monarca.  Aznar, Presidente del Gobierno español en ese entonces,  también le llamo y le puso como ejemplo.

El patinazo de Gobierno y Monarca apoyando a un claro doping deja por el suelo la credibilidad de cualquiera.  Lo que pasa es que en esta mierda de país en el que vivimos todo lo malo se oculta y la memoria no progresa adecuadamente.

Hoy Presidentes y Ministros se lanzan patrioteramente a defender a máquinas del deporte profesional,  cuando unos payasos hacen  burla de los iconos sagrados de un país semianalfabeto.

La dignidad de estos profesionales millonarios está por encima de los “gilipoyas” que trabajan por los pobres y están secuestrados.  Por lo menos la rapidez de actuación de los políticos,  así nos lo hace ver.

Y si mañana se demuestra, lo que no deseamos,   no se reconocerá el error, se sacará a todos los patriotas de los medios y nadie sabrá más.

Está claro que la patria y el patriotismo son un instrumento no otra cosa sacralizada.

 

 

 


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