IU-C, ¿Pactar con el diablo por la democracia en Canarias?

Bajo el título ¿Pacto por la democracia en Canarias?,  Ramón Trujillo (IU-C Tenerife) ha escrito el siguiente artículo.

La posibilidad de que Izquierda Unida acuerde con Socialistas por Tenerife sumar sus votos a los de Nueva Canarias serviría para superar, entre todos, la antidemocrática barrera electoral del 6%. Aunque cada diputado del Parlamento de Canarias representa al 1.7% de los votantes, para entrar al Parlamento hay que obtener, al menos, el 6% de los votos regionales, o el 30% de los insulares. Se trata de una trampa legalizada para que PSOE, PP y CC se libren de la competencia de otros partidos. Lo que tenemos en Canarias, más que ley electoral, debiera ser delito electoral.

En 2007, el 16.3% de los votantes canarios, unas 150.000 personas, se quedaron sin representación en el Parlamento de Canarias (frente al 2.4% de los catalanes). Nuestro sistema electoral permitió a un partido obtener dos escaños con 2.973 votos y dejó fuera del Parlamento a otro con 46.303 votos. Sin embargo, el efecto más perverso de las barreras electorales se produjo, en 1999, en Lanzarote: un partido con 10.424 votos obtuvo cuatro escaños y otro con 10.314 votos quedó fuera del Parlamento.

Me sorprenden las duras críticas cosechadas por la posibilidad de que Izquierda Unida, en Tenerife, se sume al acuerdo entre Socialistas por Tenerife y Nueva Canarias para realizar una maniobra legal que esquive nuestro fraudulento sistema electoral. Y me sorprende porque tal acuerdo no supondría compartir ni programas, ni análisis político, ni candidaturas, ni nada de nada. Sólo supondría que, a efectos legales, se articularía una coalición para que cada formación política tenga representación por separado en su isla, si obtiene votos suficientes.

Se critica que Nueva Canarias ha añadido a este acuerdo al PIL. Sin embargo, no es un acuerdo político para gobernar. Ni tan siquiera para hacer oposición. Es, insisto, un pacto para que se respete esa voluntad de los ciudadanos que, en parte, es pisoteada por nuestra ley electoral. Se trata de lograr que al Parlamento vayan las personas elegidas por los votantes, nos gusten o no. Esto es imponer democracia donde la ley electoral la niega.

Alguien puede pensar que ser demócrata es defender que no le hagan trampa al partido de uno. En mi opinión, ser consecuentemente demócrata es rechazar las trampas contra la formación de uno y contra las de los adversarios políticos. Los pactos por la democracia son plurales porque incluyen a los que piensan como nosotros y a los que piensan lo contrario.

Tras la muerte del dictador, el Partido Comunista de España pactó con la derecha española para introducir la democratización (incompleta) del Estado. En Canarias hay partidos ilegalizados de facto porque, aunque tengan votos suficientes para estar en el Parlamento, la ley electoral les priva de representación. Por lo tanto, se trata de reflexionar si somos capaces de adoptar fórmulas audaces para democratizar Canarias. Fórmulas excepcionales para una realidad de carácter excepcional.

A Coalición Canaria un escaño en el Parlamento regional por Tenerife le supone 22.197 votos. Si no hacemos un acuerdo con Nueva Canarias y Socialistas por Tenerife, a Izquierda Unida un escaño nos costaría 56.127 votos, es decir, la barrera electoral mínima real de la circunscripción tinerfeña es del 14.2% de los votos. Esto, además de antidemocrático, disuade a nuestros votantes para darnos su apoyo, provoca el fenómeno del voto útil y genera una debilidad estructural de la izquierda alternativa.

Al final, tendremos que decidir qué hacemos. El dilema consiste en llegar a acuerdos democratizadores, incluso con nuestros adversarios, y así reforzar nuestra capacidad de lucha democrática, o, por el contrario, pensar que el juego democrático limpio sólo se logra con los que son idénticos, o muy parecidos, a nosotros.

Mi opinión es que Trujillo tiene razón y pone, una vez más a la Izquierda al servicio de la Democracia.  Pactar con partidos como NC, el PIL, etc., es lamentable,  pero no si es para cambiar la injusta ley electoral.  Supongo que IU a nivel nacional no tendría inconveniente en pactar con UPyD para cambiar la ley,  sólo para eso.  Sería estúpido y politicamente absurdo no hacerlo.

El ejemplo del PCE en la transición,  poniéndolo todo (casi hasta el honor) al servicio de la democracia,  es el mejor para demostrar la utilidad del pacto canario.   Sólo un pero.  Aquí falta gente.  No entiendo como se puede admitir a Nueva Canarias y no a Si Se Puede.  Me parece grave que no se llegue a acuerdos con el eco-socialismo y si con personajes variopintos. Si no está este grupo que tiene fuerza y juventud,  el pacto me parece una chavacanería.

Me gustaría que este post sirviera de debate crudo y duro,  pero también de compañeros.

Aquí les espero.

Guanarteme

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