LA TRILOGIA DE GUANARTEME.

ACTO SEGUNDO.-LA PATRIA Y LA UNIDAD DE ESPAÑA

Yo soy español integral (…), pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos”

Federico García Lorca”

Con la Patria como con la unidad de la misma, pasa como con las banderas, de lo cual ya os dí mi opinión hace unos días en el Acto Primero, pero Lorca lo sintetiza todo en esa frase de una manera explendida, como no podía ser de otra manera. El español de hoy en día, como el de ayer, es así. Por eso hay tanta gente que no tiene patria en este país, porque no significa nada y, no significa nada porque las patrias se deben hacer desde abajo, desde la unidad del pueblo trabajador, que es la mayoria de la población y no desde el tejado de la burguesía empresarial y la política profesional. Por eso surgen pequeñas patrias en cada nacionalidad del Estado Español construidas por las bases de movimientos de izquierda a los que no se les dió la posibilidad de hacer una gran patria común, sino que se impuso una con contenidos religiosos, folclóricos y políticos deprimentes. También como no hay que reconocer que muchos de estos “patriotas de izquierda” son frustrados de la caida del comunismo, que no lo han afrontado o que lo han afrontado metiendose en sus pequeñas fronteras, creando cotos de izquierda, o algo así, que son una amalgama de ideas variopintas, sin proyección internacionalista y cuyos ideales son “conseguir pequeñas cosas para sus cotos.

La patria, si debe existir ese concepto, deberia ser la unión de todo un pueblo en pos de unas ideas y unos fines comunes a todo él, y donde lo primordial sea el bien común, la unión de los individuos y la solidaridad entre los mismos. Desde el momento en que un movimiento político piensa que todos los individuos no somos iguales admitiendo en el fondo que un individuo pueda pisar a otro, ese movimiento no puede crear una patria solida jamás. Las patrias de derechas, pues, no son más que inventos de una oligarquía financiera, política y religiosa, vacias de contenido y que imponen las pautas que interesan a esas oligarquías que no siempre interesan a la propia patria, y a la cual se une mucha gente sin entrar a cuestionar, sino como adoran a la Virgen o al calvario de Cristo, con la Fé del carbonero (que llaman ellos mismos-la fé del pobre ignorante-). Pues con Fé no se hace una patria.

Si vemos día a día que la frase de Americo Castro “porque los españoles se resisten a serlo” es consecuencia de lo expuesto, no digamos ya la sacralización de la Unidad de España. El propio Americo Castro dijo ” Los jóvenes españoles ignoran que las expulsiones, emigraciones y contiendas civiles, han sido motivadas por circunstancias mal explicadas en los libros, y que los separatismos españoles -reprimidos o atajados por la fuerza- derivan de motivos muy lejanos de modos de conducirse la gente peninsular y de circunstancias históricas o desconocidas o no puestas de relieve con fines constructivos y remediadores “.

.En un tiempo, la convivencia pacífica de lenguas y religiones resultó casi natural, en otro se consideró un desatino. Pero desde el siglo XIX, una misma ideología, el nacionalismo, engangrena los desacuerdos al inventar términos excluyentes. Desde la guerra de sucesión española, cuando los tratados de Utrecht (1713)y Rastadt (1714),por los que Felipè de Anjou fue reconocido rey de España (Felipe V) a cambio de importantes concesiones territoriales.1715-1759:la dinastía borbónica acabó con la coexistencia de reinos soberanos (decretos de Nueva planta)y centralizó la admisión; los pactos de familia(1733,1743,1761) mantuvieron una alianza subordinada con Francia, se perdió peso en Europa y se priorizó la defensa del imperio americano.

Cualquiera que quiera puede estudiar la cantidad de muertos, expulsados y torturados que un tal Carlos de Espagnac (frances huido de la revolución) causó en Catalunya al servicio de Fernando VII, (ver reportaje 41-Malos de la Historia de El Pais).

Las clases dominantes y las oligarquías siempre han ocultado la defensa de sus intereses bajo el argumento de “la defensa de la unidad de España”, negando el carácter plurinacional del Estado español. Así, cuando durante la Segunda República (que respetó la plurinacionalidad) gobiernos demócratas (que tuvieron, por cierto, ministros de ERC) realizaron las reformas más modernizadoras de España en la primera mitad del siglo XX, introduciendo la escuela pública, la seguridad social, los derechos sindicales, el divorcio y otras conquistas sociales, los intereses afectados negativamente por tales reformas (desde la Iglesia a la banca o la patronal, entre otras oligarquías) dieron un golpe militar, en teoría, para defender la unidad de España, en la práctica, para defender sus intereses financieros y de clase. Cuando el general murió, España tenía el gasto social más bajo de Europa, y aunque el déficit social con Europa se fue corrigiendo durante los años 80, aumentó de nuevo desde el año 1993 y muy en particular desde 1996, la época de la orgia aznarista.

Sobre la Constitución de 1876 el historiador García de Cortázar dice, “sin reparar en la diversidad de las Españas, el centralismo miope de la Restauración ahoga la heterogeneidad cultural de la población española, bajo la coartada de evitar la disgregación del Estado, con el recuerdo del cantonalismo y la República “.

El franquismo, conforme escribieron en 1977, J. Solé Tura y Eliseo Aja, no creó un “Estado nuevo”, si no que“llevó a sus últimas consecuencias autoritarias, burocráticas, centralistas, y en definitiva antidemocráticas, los principios que han configurado la formación de los aparatos y las instituciones que constituyen el Estado español contemporáneo”.

El estudio pormenorizado los últimos turbulentos años de la Historia del Estado Español justifican con creces el desgajamiento y los independentismos. El ocultar todos los sucesos históricos bajo la imposición de la Unidad de España, absoluta, insensible hacia el bienestar de las clases populares y negadora de la realidad plurinacional, sólo lleva a renegar de dicha unidad como principio democrático. El ejemplo de que esta unidad esta vacia, y que como principio “sacro” sólo responde a intereses económicos y de clase, es el artículo de la Constitución de 1.978 donde consagra a la institución soberana de la violencia como defensora de la misma y no de cara a una invasión exterior sino del propio interior.

El reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado Español, con sus lenguas (que no han de molestar a nadie, como sucede en Bélgica) sus leyes, sus impuestos, su tradición cultural, su forma tradicional de resolver sus problemas sin imponer soluciones de otras nacionalidades por antojo, la educación que debe incidir en dicha plurinacionalidad en el respeto a todo lo anteriormente dicho, sin transmitir a las generaciones venideras la violencia y el chantaje verbal que se produce hoy en día hacia lo que no es la verdad absoluta de la lengua del imperio, el desterrar todas las batallas provincianas que existen en este país (el anticatalanismo, el insularismo canario, batallas de trasvases etc…..) que no son más que problemas de las burguesias capitalistas de cada región que las esparcen a todo el pueblo como si fueran de todos y no es así, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que es la única manera de constatar que quienes lo piden realmente saben vivir en paz y en democracia aceptando su derrota en las urnas (como sucede en Canadá, donde no pasa nada por ir a votar la independencia de Quebec), son las primeras medidas que deberia tomar el Estado Español para que muchos creamos en él de corazón y no por imperativo legal. Porque el terrorismo se podrá acabar encerrando a 200.000 personas en la carcel, pero el odio que dejará por generaciones a España no lo borrarán con nada. Ni el que puede haber en Catalunya cuando la derecha españolista no ha respetado que hagan un Estatuto en democracia y sin violencia, discutiendo como personas y no con BOICOTS como los animales.

Por eso mientras esto no sea así, ahí se queden con su Unidad, su bandera, su equipo de futbol y su aberrantes toros. Guanarteme.

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